sábado, 29 de septiembre de 2012

 Eran las 7´15h de la mañana del 22-09-12 cuando salimos de la plaza del mercado de Abastos de Rus. El grupo lo formábamos 11 compañeros : miembros del Club de senderismo Los Escuderos y algunos amigos que se sumaron a la experiencia. La poca presencia se debió a la proximidad de la Fiesta de Mozos y los preparativos de disfraces y máscaras. No obstante, ya pesar del caluroso día, tuvimos la suerte de disfrutar después de mucho tiempo sumergido bajo las aguas del pantano de Giribaile, del hipogeo de La Veguilla.
Encabezando el grupo tres nuevos miembros del club: Juan, Fernando y Miguel.
Mi hijo Javier sentado en la fuente del Charcón
Bajando por el camino de La Crespa hacia la Torre del Obispo
Pasando junto al derruido cortijo Chico la Blusa
Entramos al magnífico monte mediterráneo del arroyo Valdecanales camino de casa Abajo
Por el antiguo sendero de alcaparroneros, carboneros, cazadores, pastores...
Primeros rayos de sol que sobresalen del monte Chaparral. Abajo el cortijo Casa Abajo o Montefuerte
El grupo toma el camino en dirección a Valdecanales
Joaquín nos tiró esta magnífica foto de grupo: Javier, Fernando, Ana, Miguel, Fernando, David, Yo, Gabriel, Paco y Juan.
David desconocía la existencia de este curioso y único cenobio o hipogeo visigótico del sur de España
Maravillosa foto desde el interior del hipogeo de Joaquín
Podemos apreciar las arcadas ciegas de la fachada
Javier junto a la fuente de la Alcobilla o del Piojo, a los pies del hipogeo
Cambiando impresiones sobre el camino a seguir: ribera del pantano o carretera
Nos encontramos varios cauces de arroyos secos difíciles de atravesar
Apretaba la calor. Es mejor subir a la carretera
Entrada al hipogeo de la Veguilla. Algunos eruditos piensan que es una cámara mortuoria.

Javier junto a la puerta de entrada



Impresionante cueva fechada entre los siglos VI-VII. ¡Si la tuvieran los americanos...!
A mi hijo le comenté que en este lugar había unas antiguas caleras de cal donde trabajaban mi padre y mis tíos. Quemaban la caliza para obtener cal con que se encalaban las fachadas. Ahora están sepultadas bajo tierra. Solo queda la fachada de un horno.
La cuesta de los Calerines la subimos con mucho calor. La camiseta de Miguel no es que sea de dos colores. A la sombra de esta higuera contemplamos el bonito valle de Giribaile.
Antes de entrar al pueblo comentamos, a la sombre de un pino, las incidencias del día.









1 comentario:

  1. Muy bonita ruta. Me suenan muchos nombres de los que comentas ya que mi padre me contaba que cuando era un crío iba de un lado a otro caminando por Rus. Me gustaría ir alguna vez a hacer alguna de esas rutas. Saludos

    ResponderEliminar